Muchos lotes urbanos y de expansión tienen una cañada al borde, y la faja de protección define cuánto se puede construir. Medirla con modelo, y no con un ancho fijo, suele devolver área útil.
En los suelos de ceniza volcánica del Quindío la creciente y la erosión de la orilla se estudian juntas: el estudio tiene que decir hasta dónde llega el agua y qué pasa con el borde del lote.
La faja de protección con la norma que la soporta, la cota de inundación para el periodo exigido y su diferencia con la cota de piso del proyecto. Sin ese número la conclusión no permite decidir y el expediente se devuelve.
Estudios de amenaza, vulnerabilidad y riesgo exigidos para la viabilidad urbanística de un plan parcial residencial sobre el río Risaralda, en el Eje Cafetero, con levantamiento topográfico y batimétrico propio.
Visita al predio, identificación del cauce y de las evidencias de creciente. Levantamiento topográfico y batimétrico propio del tramo, o construcción del terreno desde modelo digital de elevación cuando la escala lo permite.
Delimitación de la cuenca, parámetros morfométricos, curvas intensidad-duración-frecuencia de las estaciones del área y caudales por periodo de retorno. Se declara de dónde sale cada dato: un caudal sin trazabilidad no se puede revisar.
Secciones transversales, rugosidades justificadas y corrida de los periodos de retorno que exige la norma. El resultado son láminas de agua, profundidades y velocidades, no un adjetivo.
Mancha de inundación sobre el predio, cota de inundación frente a la cota de piso del proyecto, coordenadas en el sistema de referencia oficial del país y memoria de cálculo. Todo en formato radicable, y las observaciones las responde el mismo ingeniero que modeló.
Normalmente el estudio detallado de amenaza por inundación del Decreto 1807 de 2014 y la delimitación de la faja de protección del cauce ante la CRQ. Lo que decide el trámite es un número: la cota de inundación para el periodo de retorno exigido comparada con la cota de piso de su proyecto. Si el estudio no la da, la curaduría devuelve el expediente.
Depende de la escala: entre $6 y $10 millones para un predio de hasta 1 hectárea, entre $10 y $16 millones de 1 a 5 hectáreas, y entre $16 y $40 millones para un plan parcial de 5 a 50 hectáreas, antes de IVA. El valor exacto sale en la propuesta, en 24 horas, después de ver el lote y el requerimiento que le hicieron.
Rogerio Bernal Ríos, ingeniero civil y especialista en ingeniería hidráulica de la Universidad Nacional de Colombia, matrícula profesional COPNIA 17202-313228. La corporación exige que el responsable esté habilitado, y el mismo ingeniero que modela es el que responde los requerimientos.
Sí. El mismo modelo hidrológico e hidráulico soporta la delimitación de la ronda, la ocupación de cauce y el estudio de amenaza por inundación. Si los trámites se encadenan con el mismo consultor, la modelación se construye una vez. Hacerlos por separado con consultores distintos significa pagar tres veces lo mismo.
Con el requerimiento de la CRQ o de la curaduría a la vista le decimos qué alcance necesita y qué no, sin compromiso.
Tres datos · Respuesta en menos de 24 horas hábiles
Responde el Ing. Rogerio Bernal Ríos — COPNIA 17202-313228 CLD. Sin intermediarios ni asesores comerciales.